Inténtalo de nuevo

Nuevamente te encuentras cara a cara con esa sensación amarga, con ese recuerdo reiterativo y abrumador, con ese puñal de punta afilada… Te sientes bajo cero.

Has dicho demasiado y ya no quieres llorar más. El desplante que el error ha traído a tu corazón no te da garantía de días mejores y la vergüenza se atina con el miedo para intimidarte, para convencerte de que no lo vuelvas a intentar. Pero hay algo que estás olvidando.

Dentro de ti hay una mujer segura, resistente, y no; no porque te lo hayas inventado. Más bien, hasta el día de hoy ni siquiera sabías lo fuerte que eres o puedes llegar a ser.

 Así que te escribo para instarte y promover, entre letras, el acto más valiente que puedes efectuar en medio de la soledad del fracaso o error: decidir hacer los cuestionamientos a un lado, dejar de preguntarte y preguntar, soltar lo perdido, alzar la mirada y recibir la poderosa fuerza del perdón porque ¡ha llegado la hora de ponerte de pie!

Hoy te digo…

Jamás será cierto que, quien se levanta una y otra vez hasta afirmar sus pies y consolidar sus pasos, es un perdedor. Tampoco es cierto que todo aquél que ya no tiene fuerzas, se ha rendido.

¿Cuándo se ha visto derrotado el que lucha con fe?

¿Quién ha escalado hasta la cima y luego no se ha encontrado con una montaña más alta?

¿Quién se ha atrevido a intentarlo sin tener miedo de volver a caer?

¿Quién ha apostado a lo bueno sin haberse arriesgado?

Ahora, ten presente…

¿Cuándo ha triunfado quién no lo intenta?

¿Cuánto ha resistido el que no cree?, ¿cuántas renuncias lo han destrozado?, ¿cuánta desilusión lo ha emboscado?

Quien deja de intentarlo y de creer no se ha liberado, tampoco se ha perdonado. Quizás haya existido pero ¡cuán poco ha vivido! Pero no todo está dicho. Tarde o temprano, el tempestuoso cielo retrocederá para abrir paso a un sol radiante, para que así el que no cree pueda comenzar a creer.

¡Elije creer y seguir viviendo!

Hoy te invito a dar un paso al frente. Saca la voz del pecho y lo bueno que llevas por dentro; aquello que el soplo único de Dios vertió en ti para lograr ser y alcanzar lo que has soñado desde siempre.

  • Ora intensamente, porque nunca le ha faltado vigor a quien alza al cielo su voz.
  • Pide perdón, perdónate y perdona; que no hace daño la humildad.
  • Revive ese sueño, porque no se conoce a alguien cuya inspiración lo haya hecho retroceder.
  • Toma coraje y vuelve a intentarlo, porque ¿quién sabe más de compromiso y cumplimiento que aquél que ha hecho suya la promesa?

Mujer segura, ya no hay vuelta atrás porque has renacido. El viento sopla a tu favor para impulsarte, así que ¡inténtalo de nuevo!

#MujerInspírate

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Ruth Figueroa

Ruth Figueroa

Profesora universitaria y locutora. Trabaja como asesora académica y metodológica en proyectos de investigación. Ama las letras, la música y el arte. Está decidida a vivir siendo más y su pasión es escribir para inspirar a otros.

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