¿A qué te dedicas?

Soy mamá de un niño de 2 años, pero eso no me define como mujer, como tampoco lo hacen mis estudios, mi trabajo, mis amigos o mis gustos. Por eso me dejó tan fuera de lugar la respuesta de otra mujer a la pregunta que me hacía su pareja. “¿A qué te dedicas?” me preguntó él, a lo que ella corrió a contestar: “a ser mamá”, con cara de que era obvio y que la pregunta estaba demás.

Mi respuesta a la pregunta fue un poco más larga. Sí, soy mamá de tiempo completo, pero además tengo la suerte de tener un trabajo que me da las herramientas para aprender y crecer cada día; soy estudiante de las cosas que me apasionan, no porque necesite un título, sino porque encontré temas que me llenan cuando los aprendo. Trabajo en mis tiempos libres en proyectos personales y, además, soy esposa, ama de casa, amiga, hija, hermana y mujer.

Mi felicidad depende en gran medida de hacer lo que me apasiona y para mí, eso no se traduce en una sola cosa. He ido aprendiendo que no tengo que ser la mejor en lo que hago, pero sí disfrutarlo y dar todo de mí. Que en la medida en que ignore las expectativas de otros y me enfoque en las mías, puedo ser más libre. Que no tengo que tenerlo todo claro desde el principio, pero que en el camino voy a ir aprendiendo y conociéndome.

He aprendido que la responsabilidad de construir la vida que quiero es solo mía; las oportunidades y expectativas las creo yo, igual que los límites.

Quedarme en la definición de éxito de la sociedad me limita. Si dejo que los estereotipos de “ser mujer” sean mi guía, las opciones para desarrollarme se reducen. Así como no todas somos rubias, flacas, o de ojos azules, tampoco tenemos todas que ser mamás, amas de casa, o abogadas. Cada una tiene talentos, intereses y formas de ser diferentes que, en la medida en que los explotemos, vamos a ser exitosas, felices y libres.

No se trata de qué hacemos, sino de por qué lo hacemos, qué sacamos de ahí y cómo aportamos al entorno a través de nuestra labor.

Es cuestionarnos dónde tiene más sentido para nosotros estar, qué nos hace felices y cómo marcamos la diferencia. En la medida en que disfrutemos lo que hacemos, vamos a poder tener una vida más rica y gratificante tanto para nosotros como para todos los que nos rodean.

No tiene nada de malo dedicarse a ser mamá o volver a trabajar unos meses después, mucho menos decidir no ser mamá. La mejor decisión es la que tenga sentido para cada una de nosotras y no para alguien más. La pregunta “¿a qué te dedicas?” no debería tener una respuesta complicada sino genuina, que te salga del corazón y haga brillar tus ojos cuando respondas.

¿Qué opinas?

María A. Ramírez

María A. Ramírez

Soy Mamá y esposa de tiempo completo, gerente de marketing en una compañía de tecnología, periodista de profesión, relacionista pública de corazón, mercadólogo por coincidencia y coach por elección.

You May Also Like

mujer joven baila mientras sonríe mirando al cielo - quiero bailar con Dios

Quiero bailar con Dios

mujer con las manos sobre su pecho - cómo sanar a tu niño interior

Carta abierta: Cómo sanar a tu niño interior

¿Cómo mantener el bienestar emocional en tiempos difíciles?

Conductas autolesivas, cuando el dolor emocional te lleva a hacerte daño - autolesión

Conductas autolesivas: cuando el dolor emocional te lleva a hacerte daño

error: Content is protected !!