vence el temor que hay en ti

Vence el temor que hay en ti

Pavor, terror, pánico… el temor tiene muchos nombres y trasciende los thrillers, las fobias y los sobresaltos producto de situaciones inesperadas. Me atrevería a decir que no hay persona sobre la faz de la tierra que no se haya encontrado cara a cara con el miedo y la necesidad de vencerlo. Pero hoy te voy a hablar del más dañino de todos: el que vive camuflado en tu corazón.

Resulta inevitable que, a lo largo de la vida, enfrentemos situaciones o vivamos experiencias que nos marquen fuertemente de manera negativa. Todos hemos sido víctimas —algunos en mayor medida que otros— de rechazo, burla, enojo, engaño, traición, desamor y pare de contar.

Es en esos momentos de vulnerabilidad física y/o emocional donde el miedo se las ingenia para instalarse en tu alma y tiene sentido, pues este viene a ser como esa alarma que activa nuestro sentido de preservación y esa es la raíz del problema.

Por lo general —y aun de forma inconsciente— solemos maquillar el temor con excusas en nuestro interior, simplemente porque lo hemos adoptado como nuestro más fiel sistema de defensa, sin darnos cuenta de que este nos consume y nos priva de lo mejor de la vida.

Estas son tres cosas que quizás no sabías sobre el temor:

1. Te paraliza

Hay un famoso dicho que reza así: “El que no arriesga, no gana” y es justo esa capacidad y disposición de arriesgarse la que es truncada en nuestras vidas a causa del temor. ¿Por qué?, porque si no te arriesgas, no abres paso alguna posibilidad de estar sobre-expuesta al dolor del fracaso, del rechazo o de una traición y, aunque parezca algo lógico, lo cierto es que esta forma de pensar te estanca.

Así es como el temor trabaja para no dejarte salir de tu zona de confort; por ende, te impide avanzar y neutraliza tus sueños.

2. Te aparta de tus bendiciones

Al paralizarte, el temor impide que lleguen las bendiciones que Dios tiene preparadas para ti. Este te habitúa a ser una persona conformista y paulatinamente te hace renunciar a tus aspiraciones y deseos.

3. Te impide acercarte a Dios

Así como lo lees, porque si la fe es la certeza de lo que esperamos en Dios, entonces, el temor sería esa certeza de que ocurrirá justo lo peor que imaginamos y tanto nos aterra. De esta manera queda demostrado que el miedo es el antónimo de la fe, y sin fe, es imposible agradarle y acercarnos a Él.

Ahora bien, enfrentar al temor no es tarea fácil, pero tampoco es algo imposible de hacer. El primer paso es reconocerlo.

Cuando entiendes que pierdes más por ese miedo que sientes que perdiendo en sí, es cuando sabrás verdaderamente en qué o en quién está tu confianza y eso te llevará a reevaluarte.

Sobre el miedo y cómo vencerlo…

Romper con el dominio del temor en tu vida es un proceso netamente personal. Pero si hay algo que puedo asegurarte sobre el miedo y cómo vencerlo es el principio de reemplazar esos pensamientos negativos sobre «lo malo» que puede pasarte —es decir, los temores infundados— por «lo bueno» que Dios tiene y quiere para ti —en otras palabras, por sus verdades irrefutables—. De ahí parte la importancia de acercarte a Él.

Tan solo piensa en esto: el mundo entero puede derrumbarse y fallarnos; pero, ¿acaso Dios lo hace? ¡Él jamás falla ni nos abandona! Por eso, lo mejor que puedes hacer es descansar en Dios y en su perfecta voluntad.

Depositar todos tus temores en Dios para darle un voto de confianza sobre las cosas que te superan, traerá paz a tu vida; porque sus planes siempre son mejores que los tuyos y en Él no hay margen de error, por lo tanto, ¡no hay nada que temer!

Del mismo modo, nunca permitas que la incertidumbre del futuro venga a derrumbar tu confianza en Dios. Recuerda que ser valiente no es estar exento de sentir temor; el verdadero valiente es aquel que, a pesar de experimentar el miedo, nunca deja de actuar o de avanzar hacia su propósito y sueño.

#MujerInspírate

 

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Melina Vélez

Melina Vélez

Melina Vélez es comunicadora social, presentadora de radio, escritora, productora de Marketing Digital y directora creativa de Mujer Inspírate. Melina es una soñadora imparable, esposa de Ángel Galeano y mamá de Napoleón, su hijo perruno.

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