por lo menos, la expresión que te impide vivir en plenitud

«Por lo menos», la expresión que te impide vivir en plenitud

 “Por lo menos”… ¡qué fatídica expresión! ¿Cuántos planes y sueños han perdido su valor a la sombra de esta frase?, todo por la costumbre de emplearla como tu mejor justificativo. Quizás pienses, “no, ¡qué va! Esto no es conmigo” y por eso te invito a dar un paseo por algunos escenarios típicos de la vida…

 Por ejemplo, cuando tienes un trabajo con un salario injusto y permaneces en él para —“por lo menos”— tener un ingreso seguro; algo que, al final, termina por desencantarte y llevarte a tirar por la borda tu profesión u oficio. ¡Ah!, también aplica en el terreno del amor; tal es el caso de convivir con alguien a quien te empeñas en aferrarte —por desconectados que estén—, ya que “por lo menos” no estás sola y así te sientes acompañada… En este son, podría mencionar más escenarios cuyo común denominador es la incapacidad de aspirar a algo mejor.

Ahora, ¿alguna vez te has preguntado qué episodio emocional te llevó a asumir ese “por lo menos” como una premisa de vida?

Si dicha expresión viene de tu núcleo familiar, pregúntate: ¿por qué seguir continuando tan poca falta de entusiasmo y certeza?

Podrá parecer algo insignificante, pero no lo es. La expresión “por lo menos” forma parte del lenguaje común y es por ello que no se le ha prestado atención a la incidencia negativa que ejerce en la manera de pensar y comportarse.

Frases como “más o menos”, “por lo menos” o “peor es nada” son parte de nuestra cotidianidad, denotan similar intención y aunque se escriban y se escuchen diferente, significan lo mismo. Lo que se esconde detrás de estas expresiones es una alta dosis de desmotivación, sedentarismo y conformismo.

Una alerta sobre el carácter…

En retrospectiva, ¿qué peso tendría el “por lo menos” en tu edad actual o en el camino que has transcurrido hasta hoy? Haz una pausa para responderte, porque necesitas reflexionar al respecto.

Llevar una vida sin ganas, sin ideas y con poca autoestima no es justo para nadie.

Una de las mentiras que el conformismo te vende —y que abruma tu mente— es hacerte sentir que no puedes hacer más ni recibir más; también te enseña a creer que lo que vives o tienes es justo lo que te mereces. ¡Mentiras torpes y absurdas!

Deborah Smith, en su libro titulado “Controla tu actitud en 30 días”, asegura que tanto las malas experiencias como una serie de contratiempos tienden a que enaltezcas el lado negativo de cada situación:

“Quizás ni siquiera eres consciente de la tendencia a expresar desesperanza al futuro, a menospreciar tus habilidades o la de los demás, a negarte a asumir un riesgo calculado, a resistirte ante las oportunidades de crecimiento personal, a quejarte de lo injusta que es la vida o a expresar impotencia ante algo que puede marcar la diferencia en una circunstancia en particular”, afirma.

Si te sientes familiarizada, entonces es tiempo de cambiar el juego a tu favor y desterrar para siempre el “por lo menos” —y todo lo que implica— de tu boca, mente y corazón. Pero, para lograrlo, necesitas ser intencional. Solo así podrás experimentar de primera mano el poder de una mujer que no negocia lo que merece.

¿Cómo salir del “por lo menos” para llevar una vida plena?

Estas son algunas estrategias que puedes aplicar para sacudirte el conformismo de encima:

  1. Comienza por deshacerte de expresiones como “mejor es tener poco que no tener nada”.
  2. Renuncia al miedo de tomar riesgos por creer que un nuevo desafío te hará perder lo que has obtenido hasta hoy.
  3. Piensa en todo aquello que te resta confianza, identifica en qué episodios de tu vida se ha hecho presente la inseguridad y de qué forma te ha detenido. La intención de esta dinámica no es que te culpes, sino hacerte consciente de las oportunidades que has dejado pasar, motivarte a salir de la esclavitud del temor con un “¡ya no más!” y alimentar la seguridad en ti misma.
  4. Recuerda que frente a cualquier oportunidad, siempre hay un riesgo que asumir y es precisamente esa necesidad de aferrarte a lo seguro lo que alimenta el conformismo. Así que cuando el reto de avanzar te encare, no dejes que el temor te haga retornar a lo que es poco, pero seguro. ¡No caigas en la trampa!
  5. Deja de pensar —y creer— que todo el mal que te pasa es un castigo o una señal para que no des el siguiente paso. En este caso, lo mejor siempre será esperar a que las emociones retornen a la calma para poder tomar las decisiones correctas.
  6. Rompe con la idea de que un error es una negación de por vida. Por favor, no te conviertas en tu propio verdugo; solo acepta que eres imperfecta, date licencia para fallar y haz las paces contigo.
  7. Comienza a conectarte con personas optimistas y a cultiva relaciones que te hagan crecer.
  8. Deja de comparar aquello que tenías por lo que aún no posees, porque en todo proceso de reinvención, el paso a paso va tejiendo, conformando y conduciendo al resultado.
  9. Reconoce el mal hábito de la queja que trajo consigo el “por lo menos” y dale fin en tu vida.

Si te sientes incómoda en la zona donde estás, alégrate, porque es una buena señal que te invita al cambio; así que ¡ponte de pie!, porque es el tiempo de accionar en fe.

No olvides que los primeros en dudar de ti no son los demás, sino tú. Por eso, ante la falta de seguridad en ti misma, acalla tus emociones y presta atención al consejo sabio.

Ten certeza en ese deseo de avanzar que arde en tu corazón y en alcanzar lo que para ti significa vivir plenamente. Con esa fe, la sombra del pasado y las ruinas del temor no te detendrán, porque ciertamente ¡Dios te ha hecho capaz!

#MujerInspírate

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Ruth Figueroa

Ruth Figueroa

Profesora universitaria y locutora. Trabaja como asesora académica y metodológica en proyectos de investigación. Ama las letras, la música y el arte. Está decidida a vivir siendo más y su pasión es escribir para inspirar a otros.

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