Indicios de maltrato en una relación que toda mujer debe reconocer

Quizás no te pegue y diga que te ama, pero el maltrato tiene diversas caras.

En pleno auge mundial de la lucha por el empoderamiento de la mujer y la igualdad de género, existe una realidad fatídica evidenciada en cifras: la violencia contra la mujer crece a pasos agigantados y en ocasiones, de manera silente. Esto debe acabar.

Según datos de la entidad adscrita a la Organización de las Naciones Unidas para la Igualdad de Género y el Empoderamiento de la Mujer (ONU Mujeres), una de cada tres mujeres y niñas sufrirá violencia física y sexual a lo largo de su vida. Esto quiere decir que un tercio de la población mundial femenina sigue siendo víctima de abusos. Igual de alarmantes resultan los datos de la ONU correspondientes a 2013 sobre América Latina y el Caribe:

La región presenta la mayor tasa de violencia sexual fuera de la pareja en el mundo y la segunda tasa mayor de violencia por parte de una pareja o expareja.

La violencia contra las mujeres se manifiesta de diversas formas, esta puede ser física, sexual, emocional y psicológica. En este orden de ideas, los números arrojan que la violencia por un compañero sentimental y la violencia sexual y acoso son las formas más comunes de violencia que sufren las mujeres. De esa premisa parte este artículo, porque sólo tú puedes identificar si estás siendo víctima de maltrato en tu relación y tomar acciones al respecto antes de que sea demasiado tarde.

En 1 de cada 2 casos de mujeres asesinadas, el autor era su pareja o un miembro de su familia. (Estudio mundial sobre el homicidio, UNODC, 2013).

Estás en una relación abusiva si:

  • Recibes mensajes de acoso de tu pareja o expareja. Esto incluye llamadas constantes cuando no están juntos que evidencian una actitud controladora; debes rendirle cuentas de lo que haces, hora, el lugar en el que te encuentras y en compañía de quién, también soportas expresiones humillantes de menosprecio o insulto. Este punto también incluye las amenazas de abandono o contra la integridad física. Un claro ejemplo de ello es cuando te intimidan con tomar represalias como quitarte a tus hijos, privarte de libertad, echarte de casa o “suicidarse” si te vas de su vida o no cumples con lo que exige.
  • Tienes miedo de él. Evitas socializar en los círculos en los que te mueves y más si se trata de otros hombres. En este sentido puede que tu pareja juegue a aislarte con medidas típicas como cortar con tu vínculo familiar, impedirte estudiar, trabajar o salir sin él. Ante esto te ves explicando o inventando excusas para justificar el comportamiento posesivo de tu pareja.
  • Te sientes ansiosa por complacerle. Esto ocurre cuando sientes que no puedes ser tú misma en la relación y sin embargo, lo excusas ciegamente porque crees –o te hacen creer– que “todo lo hacen por tu bien”. Quizás tu pareja se ha encargado de hacerte sentir mal o egoísta cuando no te sujetas a lo que exige y usa tus miedos e inseguridades de manera muy sutil a su favor. Ten cuidado, porque podrías estar lidiando con un manipulador emocional.
  • Te coacciona en el ámbito sexual. Quizás tu pareja te exige mantener relaciones sexuales aunque tú no lo desees, en escenarios o circunstancias que no te hacen sentir cómoda o te obliga a incurrir en prácticas sexuales que no apruebas o te desagradan; tampoco entiende de negativas, se apoya en la manipulación emocional cuando no cedes y sólo piensa en su propio placer.
  • Te priva de las finanzas y del derecho a tomar decisiones. En este punto, tu pareja se encarga de que dependas de él en todos los sentidos. Te priva del manejo de cuentas bancarias y/o tarjetas de crédito y débito, controla todos tus gastos y hace lo que le place –aunque les afecte a ambos– anulando así tu derecho a opinar y tu voz para decidir.
  • Sufres cambios extremos. Estar en una relación donde se manifiesta algún tipo de violencia o abuso hace que tu personalidad, actitudes y hasta tu apariencia física cambie; puedes sentirte ansiosa, deprimida o avergonzada y puedes experimentar ataques de pánico o crisis de ira. También te lleva a desatender tus necesidades básicas en lo emocional, espiritual, mental y físico; por ejemplo, pierdes interés en actividades o hobbies que antes practicabas, tu sueño y hábitos alimenticios se ven alterados o bien, adoptas hábitos nocivos como una vía de desahogo.

Si tú o alguna mujer cercana sufren lo anteriormente expuesto, es de vital importancia que no calles. Si se trata de tu caso, puedes apoyarte en personas de confianza, en organizaciones locales y hacer las respectivas denuncias ante las autoridades competentes. Si se trata de alguien más, es importante que no te hagas de la vista gorda y animes a esa persona a buscar ayuda; también puedes brindarle tu apoyo sin prejuicios y respetando su privacidad. Quizás no lo sepas, pero al actuar podrías estar salvando una vida, o tu vida misma.

Fuente: Redactado con información de ONU Mujeres, Infografía: Indicios de maltrato en una relación.

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