Más que una princesa: por una infancia más libre

Muchas de nosotras crecimos con clásicos de Disney como Cenicienta, La bella y la bestia, La bella durmiente y pare de contar… Películas que nos hacían soñar con el amor ideal, la llegada del príncipe perfecto, belleza, vestidos, y el típico “felices por siempre”. Nada más alejado del transcurso real de la vida.

Ahora, con nuestros hijos, se repite la historia: hoy son ellos quienes crecen con estas brillantes películas, pero detrás de esto existe una industria destinada a promover y estimular el arquetipo de princesas en nuestras niñas.

Sin embargo, muchos de los estereotipos han ido modificándose en la pantalla grande. La hermandad entre las mujeres triunfa en Frozen; el amor maternal rompe una maldición en Maléfica; el amor propio de una niña es el foco de Inside Out. Pero aún lo que se reproduce de madres y padres a hijos es, muchas veces, el aspecto más conservador.

Es por esta razón que el Servicio Nacional de Menores (Sename) promueve un “taller de desprincesamiento”, dirigido a niñas entre 9 y 15 años, que consiste en seis clases con actividades prácticas, videos, canciones y debates, a fin de buscar un desarrollo infantil y adolescente libre.

Se trata de entregar herramientas a las pequeñas para crecer como mujeres libres de prejuicios y estereotipos de género.

“La idea de princesitas que aguardan casamiento y príncipes valientes no es más que un estereotipo cultural que este ‘taller de desprincesamiento’ busca erradicar, de modo que niños y niñas crezcan con la convicción de que pueden ser y jugar a lo que se les dé la gana sin ser discriminados o juzgados”, reseña El Clarín.

¿Por qué es importante romper con los estereotipos de las películas de princesas?

Aquí te dejamos varias razones reales y de peso para romper con el modelo de princesa en nuestras niñas:

  • Las princesas reproducen una belleza imposible de alcanzar.
  • Las princesas construyen una idea de amor romántico que salva de la soltería, como si la soltería se tratase de una desgracia o estado de carencia.
  • Las princesas proponen la subordinación de nuestros deseos a los deseos de los otros.
  • Las princesas promueven la falta de reconocimiento del trabajo de la casa.
  • Las princesas promueven la inmadurez emocional en las relaciones.
  • Las princesas refuerzan el modelo de mujeres pasivas que tienen problemas para decidir qué tipo de vida desean llevar.

 “Las niñas pueden ser heroínas, piratas, princesas y muchas cosas más, lo que buscamos es que no se pongan límites en lo que deseen ser y hacer”, explicó la directora del Sename, Marcela Labraña.

Ahora bien, la idea de este post no es estigmatizar las películas de princesas de Disney ni cohibir a nuestros niños de verlas, sino cuidar que nuestras niñas crezcan con sueños, deseos y aspiraciones reales y posibles de acuerdo a su valor y capacidades, más que fantaseando con historias color rosa alejadas de la realidad. Después de todo, toda niña merece ser mucho más que una princesa.

#MujerInspírate

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