¿Eres rencorosa?, desarrolla la capacidad para dejar de serlo

¿Sabías que cada emoción –bien sea alegría o ira– tiene una duración de 90 segundos? Según estudios de la neo corteza, la amígdala cerebral es la encargada de segregar una sustancia que es reabsorbida por nuestro cuerpo y puede generar sudoración, palpitaciones, enrojecimiento, risa y tensión muscular para luego desaparecer.

Ahora, ¿qué hace qué las emociones sean asimiladas y permanezcan en la memoria? Recurrir permanentemente a la idea asociada a esa emoción.

Pensar continuamente en la idea provoca nuevamente la segregación de la amígdala, activándose la reacción de esa emoción pasada. Esto me da a entender –como investigadora de la psicología de la conducta– que las emociones duran el tiempo que tú y yo decidamos.

Quizás has escuchado expresiones como “estoy enfadada desde hace un año”, “ya llevamos un mes sin hablarnos”, “no logro olvidar lo que me hicieron”, “tengo meses sintiéndome triste”… Este tipo de expresiones suelen camuflar un rencor silente. Así, pueden pasar meses y años sumergidos en una emoción sin control que impresiona por lo perjudicial que es su lenguaje de odio y recurrente deseo de venganza.

A continuación, te enseñaré algunas acciones que permiten desarrollar la capacidad mental para resistir el rencor hasta desecharlo de tu vida.

Empieza por lo básico

Ubicar el espacio físico que te dé el respiro justo en un momento donde el rencor cobra protagonismo te dará una nueva lectura de lo que sientes y te sacará de foco ante lo que produjo tal emoción. Así que consume agua fresca, respira despacio, realiza una caminata al aire libre, lee algo que te nutra o  elige buena música para escuchar y haz todo esto intencionalmente.

Dile no al recuerdo hostigante y ahora decide tú lo que deseas sentir.

Ojo con el orgullo

Si te rehúsas a realizar esta primera acción, es importante que sepas que el orgullo te domina, te tiene invadida y no te da tregua. Ahora bien, ¿qué harás al respecto?

Decide tú cuál será tu segundo paso y considera decirte la verdad en amor.

Vence la terquedad

¡Cuánta insistencia en vengarse se esconde detrás del mal humor y del resentimiento! ¿Seguirás perdiendo el tiempo en esas emociones nocivas? Por eso debes procurar ser flexible, ceder a la oportunidad de seguir adelante sin buscar culpables y ponerle punto final a la historia.

Escribe tu presente

Pregúntate cómo quieres vivir –no olvides incluir tus sueños– y compáralo con tu presente. Si tu presente no parece llevarte hacia ese futuro que sueñas, sabrás que necesitas asumir cambios y una nueva perspectiva –libre de rencor– para encaminarte hacia ello.

Medita todos los días en tu forma de conducirte

Valora tu vida desde el lado correcto de la historia. Conserva tus buenas intenciones, dile sí a nuevos desafíos y trabaja por ver tu realidad en nuevos niveles, espacios de crecimiento y bienestar.

Con sencillez, mantén la consciencia despierta en estados de equilibrio emocional.

Amiga lectora, el rencor se vence con intención. Sé que te han dicho que debes perdonar y seguramente has practicado el desahogo de mil maneras para dejar de sentir ese dolor…

Te digo algo más: puedes perdonar. Ahora mismo puedes salir del escenario del rencor si lo deseas, solo libera presión al darle espacio al humor y a la risa libre y satisfactoria. Quítale la fe a ese sentimiento interesado en ahogarte para fijar tu mirada en lo verdaderamente importante.

No dudes de la capacidad que encierras para desarrollar una nueva y mejorada versión de ti.

#MujerInspírate

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Ruth Figueroa

Ruth Figueroa

Profesora universitaria y locutora. Trabaja como asesora académica y metodológica en proyectos de investigación. Ama las letras, la música y el arte. Está decidida a vivir siendo más y su pasión es escribir para inspirar a otros.

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