El diablo no usa tacones

Por mucho tiempo, a las mujeres nos han considerado y catalogado como el sexo débil, pero siempre hemos demostrado que no lo somos. Aunque este ha dejado de ser el punto de discusión que la sociedad de los irrespetuosos y cobardes divulgue o burle, aún hay estereotipos a vencer y cadenas que romper a puerta cerrada.

Mujer, ¡cuánto potencial escondes en ti! Tan solo pregúntate: ¿cuántas pruebas de vida has superado? Te caracterizas por la capacidad de sostener sin dejar caer; de afirmar, de perseverar… Eres tan agraciada y fuerte que basta con mencionar la elección divina de delegar a tu vientre la formación de un nuevo ser.

Mujer, por generaciones has defendido, protegido y te has entregado porque has amado. Tu risa es un perfume que cambia el ambiente ¡y ni hablar de tus lágrimas!, esas que penetran el alma hasta hacer brotar el sentimiento y el dolor para resarcir la fortaleza y el vigor.

Tu empuje no tiene brevedad en nuestra historia, al contrario; te has extendido, superado y alzado. Ya jamás pasarás desapercibida.

Mujer, pese a todo lo que has logrado y alcanzado; como dije al principio, aún hay cadenas que romper a puerta cerrada. Sí, me refiero a lo que habita en tu corazón.

Aún no te gustas, aún no te encuentras dentro de ti. Más allá de los estereotipos y de las limitaciones que otros pretenden imponerte, eres tú la primera en subestimarse y negarse… Todo esto es porque callas. Has callado lo bueno por temor, has cambiado lo puro por lo corrupto, has silenciado el valor de tu interior y te has conformado.

Dices “yo puedo sola y sola saldré de esto”. Te abrumas, lloras, te entristeces, te distraes, te quejas, te molestas y persistes en lo que haces con poca certeza, ya que has dejado de renovarte y revivir.

Ya no se trata de que te llamen débil, porque sabes que no lo eres; tampoco se trata de demostrarte a ti misma que eres fuerte, porque también sabes que lo eres. Se trata de algo más profundo…

La debilidad no consiste en tus múltiples equivocaciones ni en la fortaleza de tus aplaudidos aciertos. No eres débil por no haber logrado lo que deseas o te has propuesto; tu debilidad se alimenta de no aceptarte cómo eres.

Aceptarse no es solamente amarse, es reconocerse.

Necesitas reconocer tus limitaciones, tropiezos, incertidumbres y desasosiegos no para mostrarte impiadosa contigo misma o valerte de ello para autosabotearte, sino para recordarte que eres tan humana como capaz y así decirle a la penumbra: “¿Sabes qué? ¡Soy mucho más de lo que hoy veo frente a mí!”

Tampoco te hace fuerte tu capacidad de alzar la voz de mando y apoderarte de todo. Eres fuerte cuando conoces todos tus recovecos y aun así, te reconoces en lo íntimo porque alcanzas –mediante la transformación– una vida que permanece fiel, en paz y firme a tus convicciones en cualquiera que sea la circunstancia que experimentes.

Mujer, tienes la habilidad de cambiar, de influenciar, de traer orden; tienes la magia de convencer y ganar, así mismo tienes el poder de traer la fuerza de la verdad, del honor y la libertad para tus hijos, esposo, padres, amigos, compañeros, sociedad en general; simplemente a todo aquél que escuche y sienta el temple de tu voz. Pero para que eso ocurra, debes empezar por dejar de callar y aceptarte como realmente eres, como fuiste diseñada por un poder supremo y no desde las voces de la mentira que han intentado forjarte hasta hoy.

¿Por qué te has quitado los tacones de tu valía y capacidad? No es tiempo de bajar los brazos de la libertad, tampoco de ignorar la elegancia de la pureza. Si te vas a exhibir, hazlo bien. Ya es tiempo de que modeles la entereza, dignidad, humildad y capacidad que te caracterizan.

Mujer, ¡el diablo no usa tacones!, jamás podrá hacerlo porque su poder, a diferencia del tuyo, no viene de lo alto.

Aunque pretenda vestir a la moda o calzar imitación de belleza y categoría, la maldad jamás perdurará. En cambio, tu valentía, perseverancia, bondad, compasión, integridad, capacidad, amor y fe, sí lo harán. Esas cualidades son las que verdaderamente te definen e impactan de ti, pues, son el significado de lo nuevo e innovador en un mundo corrompido, de lo impenetrable y resistente, de la genialidad, sabiduría y constancia. Así que cálzate, pisa fuerte y haz que esto resuene en donde quiera que estés y en la vida de otros.

Mujer, es el tiempo de ser aquello que la verdad te ha enseñado. ¡Vive y hazte sentir!

#MujerInspírate

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Ruth Figueroa

Ruth Figueroa

Profesora universitaria y locutora. Trabaja como asesora académica y metodológica en proyectos de investigación. Ama las letras, la música y el arte. Está decidida a vivir siendo más y su pasión es escribir para inspirar a otros.

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